La mayoría de los historiadores están de acuerdo en que la música comenzó con la percusión de un ritmo.
La idea del ritmo va unida en nuestra imaginación al movimiento físico, evocándonos sus orígenes primitivos, así como la melodía asociada a la emoción, tiene el poder de conmovernos.
El aprendizaje del arte es frecuentemente una de las pocas oportunidades que tiene el ser humano para encontrar sus raíces profundas, para reconciliarse consigo mismo, cuerpo con espíritu.
Las clases de música contribuyen enormemente al desarrollo integral del individuo, pues con ellas se logra:
• Mejorar el sistema auditivo.
• Facilitar la expresión de sentimientos e ideas.
• Ayudar al desarrollo de la memoria.
• Mejorar las capacidades motrices.
• Potenciar las capacidades artístico-creativas.
• Favorecer la integración socio-cultural.
• Ampliar y mejorar las posibilidades lingüísticas.
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